Para dormir · 9 a 10 años
Cuentos para dormir para niños de 9 a 10 años
Un cuento tranquilo para leer en la cama, sobre un niño que no puede dormir porque tiene la cabeza llena de preocupaciones, y el truco que le enseña su abuela.
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Cuento de ejemplo escrito por el equipo de KidTales
Los barquitos de papel de Bruno
Eran las diez y media y Bruno seguía con los ojos abiertos. Afuera, la ciudad hacía sus ruidos de noche: un perro lejano, un coche que pasaba despacio, el refrigerador que zumbaba en la cocina.
En su cabeza, en cambio, había un escándalo. Mañana era la presentación de ciencias. ¿Y si se le olvidaba lo que tenía que decir? ¿Y si la maqueta del volcán se caía en el camino? ¿Y si todos se reían?
La puerta se abrió un poquito. Era la abuela Chela, que se quedaba con ellos esa semana. —Te oigo pensar desde el pasillo —susurró, y se sentó en la orilla de la cama.
Bruno le contó todo de golpe, como cuando se abre una llave de agua. La abuela lo escuchó sin interrumpir. Luego dijo: —Cuando yo era niña y no podía dormir, mi papá me enseñó a hacer barquitos.
—¿De papel? —De papel imaginario. Cierra los ojos. Piensa en tu primera preocupación. Ahora dóblala como una hoja: una vez a la mitad, luego las esquinas hacia abajo… y ya tienes un barquito.
Bruno cerró los ojos. Dobló la preocupación de la maqueta. Le quedó un barquito un poco chueco, pero flotaba.
—Ahora imagina un río tranquilo, de agua tibia, que pasa junto a tu cama. Pon el barquito en el agua. No lo empujes. Solo míralo irse.
El barquito se alejó despacito, meciéndose, hasta que fue un puntito blanco y luego nada. Bruno respiró hondo, sin darse cuenta.
Hizo otro barquito con la preocupación de olvidar las palabras. Y otro con la de las risas. El río se los llevó a todos, uno detrás de otro, hacia un lugar donde el agua se volvía plateada bajo la luna.
—¿Y a dónde van? —preguntó con la voz ya pesada. —A un puerto donde esperan hasta mañana —dijo la abuela—. Si los necesitas, ahí van a estar. Pero casi nunca regresa ninguno.
Bruno quiso preguntar algo más, pero ya no supo qué. El río seguía pasando, tibio y lento. La abuela le acomodó la cobija hasta los hombros.
Lo último que Bruno escuchó fue el perro lejano, el refrigerador de la cocina y su propia respiración, que iba y venía como el agua.
Al día siguiente, la maqueta no se cayó. Y aunque se le olvidó una palabra, se acordó de otra mejor.
Preguntas de comprensión
Literal · lo que dice el texto
¿Por qué Bruno no podía dormir?
¿Quién le enseñó a la abuela Chela el truco de los barquitos?
Inferencial · lo que se deduce
¿Qué quiere decir que en la cabeza de Bruno «había un escándalo»?
¿Cómo sabemos que Bruno se estaba quedando dormido?
Crítica · lo que opinas
¿Crees que el truco de los barquitos te funcionaría? ¿Qué otra cosa te ayuda a calmarte antes de dormir?
Respuestas para el adulto · Los barquitos de papel de Bruno
- Estaba preocupado por la presentación de ciencias del día siguiente.
- Su papá, cuando ella era niña.
- Que tenía muchos pensamientos y preocupaciones al mismo tiempo, aunque afuera todo estaba en silencio.
- Su voz se volvió pesada, ya no supo qué preguntar y su respiración iba y venía como el agua.
- Respuesta libre. Es una buena oportunidad para platicar sobre lo que le preocupa.
Cuento de ejemplo escrito por el equipo de KidTales · Uso libre en casa y en el salón · https://www.kidtales.app/cuentos-para-dormir-ninos-de-9-a-10-anos/



